Historia de Roma

Coliseo de Roma

Los dominios de Roma se hicieron tan extensos que pronto fueron difícilmente gobernables por un Senado incapaz de moverse de la capital ni de tomar decisiones con rapidez. Así mismo un ejército creciente rebeló la importancia que tenía poseer la autoridad sobre las tropas de cara a obtener réditos políticos. Así fue como surgieron personajes ambiciosos cuyo objetivo principal fue el poder. Este fue el caso de Cayo Julio César quien no solo amplío los dominios de Roma conquistando la Galia sino que desafió por primera vez la autoridad del Senado Romano.
El Imperio Romano surgió tras las guerras civiles que siguieron a la muerte de Julio César, en la República Romana. él fue, de hecho, el primer hombre que se alzó como mandatario absoluto en Roma haciéndose nombrar Dictator (dictador). Tal osadía no agradó a los miembros del Senado Romano que conspiraron contra él asesinándole durante los Idus de marzo en las mismas escalinatas del Senado restableciendo así la república, pero su retorno sería efímero. El precedente no pasó desapercibido para el joven hijo adoptivo de César, Octavio Augusto, quien sería enviado aņos más tarde a combatir contra la ambiciosa alianza de Marco Antonio y Cleopatra.
A su regreso la implantación del imperio resulta inevitable aun manteniendo las formas republicanas. Augusto asegura el poder imperial con importantes reformas que mantendrían su vigencia hasta la llegada de Diocleciano, quien trataría de salvar un imperio que caía hacia el abismo. Fue éste último quien, por primera vez, dividió el imperio para facilitar su gestión. El imperio se volvió a unir y a separar en diversas ocasiones siguiendo el ritmo de guerras civiles, usurpadores y repartos entre herederos al trono.
A principios del siglo V, las tribus germánicas, empujadas hacia el Oeste por la presión de los pueblos hunos, procedentes de las estepas asiáticas, penetraron en el Imperio Romano. Las fronteras cedieron por falta de soldados que las defendiesen y el ejército no pudo impedir que Roma fuese saqueada por visigodos y vándalos. Cada uno de estos pueblos se instaló en una región del Imperio, donde fundaron reinos independientes. Uno de los más importantes fue el Reino Franco, el cual derivaría a la postre en el Sacro Imperio Romano Germánico. El emperador de Roma ya no controlaba el Imperio, de tal manera que en el aņo 476, un jefe bárbaro, Odoacro, destitutó a Rómulo Augústulo, un niņo de 10 aņos que fue el último emperador Romano de Occidente.